domingo, 25 de junio de 2017

EL MONCAYO (27/05/2017)

Ya hace casi un mes que la hicimos y ya ha llegado el turno de mostrárosla. Vamos, que se me amontona la faena ... El caso es que me gusta seguir un cierto orden cronológico en cuanto a la publicación de mis rutas y a eso me agarro. Aprovecho entonces ya que estamos en plena ola de calor y el verano astronómico (que no climatológico) acaba de empezar, para hacer una puntualización en cuanto a la ruta del Moncayo. Y es que, con la que está cayendo y las temperaturas que se alcanzan en la zona, hubiera sido casi temerario hacerla en estas fechas. Como comprobaréis por las fotos, el día de la ruta resultó radiante y espectacular. El calor no apretaba y además pudimos catar eso que llaman cierzo por las alturas. Incluso aún quedaban algunos pequeños neveros en la parte alta del Circo de San Miguel. A buen seguro que ya no queda ni gota.
No quiero alargarme más con temas climatológicos pero eso del cambio climático ya hace años que llama a nuestras puertas y parece que a muchos, D.Trump a la cabeza, se la suda (nunca mejor dicho) y está llegando el momento de la irreversibilidad.
Pero vamos a lo que vamos, o sea sé ... al Moncayo, que con sus 2.314 m. es la montaña más alta del Sistema Ibérico, y techo provincial de Soria y de Zaragoza. La Sierra del Moncayo con su Parque Natural es un verdadero oasis dentro de la estepa central aragonesa y del valle del Ebro. Su prominencia en este enclave hace que los frentes húmedos provenientes del Atlántico al chocar contra este muro se eleven, se enfríen y precipiten en forma de lluvia o nieve. Esto convierte la cara norte de la Sierra en un auténtico vergel. La prolífica vegetación se distribuye por alturas pasando del encinar o carrascal al hayedo y robledal, e incluyendo pinares de pino silvestre (algunos de repoblación) y en la parte alta de pino negro. Un rico ecosistema que alberga muchísimas más especies vegetales a cobijo de la capa arbórea. En la alturas desaparece el bosque y el paisaje está dominado por los circos glaciares y los canchales, la alta montaña en estado puro.
Pues allá que nos fuimos previa pernocta en el pueblo de San Martín de la Virgen del Moncayo, a los pies de la Sierra. Nuestro grupo habitual se vio enriquecido con la presencia de José Luis (de Fos Films) y su hermano Jesús (Cabanyal Team).
Después de una noche con tormenta, el sábado amaneció fresco y despejado en San Martín y de allí partimos siguiendo la carretera que sube por las faldas de la Sierra hasta llegar al último parking habilitado (parking de Haya Seca)  antes del Santuario de Nuestra Señora del Moncayo.


Haremos la subida clásica desde el Santuario del que nos separa menos de un kilómetro por pista.


Ya tenemos buenas vistas hacia el Noreste con la bruma matinal cubriendo el valle.

Vistas hacia el Prado y su embalse
Llegamos al Santuario, lugar donde acabaríamos la ruta para darnos un homenaje en su restaurante.



Por allí pasa el GR-90.1 por el que seguiremos para acercarnos a la pequeña Ermita de San Gaudioso con su fuente.





Una vez visitada volvemos para tomar el camino de subida que se desvía por la derecha del GR-90


Ya será todo un no parar de subir.

Abajo va quedando el Santuario
El sendero por el bosque de pinos es una gozada.


Se trata de un sendero muy transitado que fue objeto en 2014 de una buena restauración para evitar su deterioro y la conservación del entorno.


El bosque se acaba pronto y entramos en un ambiente alpino salpicado por ejemplares de pino negro (Pinus uncinata), enebros, piornal o escobón, y demás matorrales y pastizales de montaña.

Ante nosotros el Pozo o Circo de San Miguel rematado por algunos neveros que aguantan todavía
Comienza un espectacular zigzagueo que conviene tomárselo con calma. Un rosario de gente por  la hermosa senda. Cada uno a su ritmo.


Vistazo abajo



Cuando la pendiente pica más nos encontramos con un cartel de advertencia ya que este tramo es muy peligroso en invierno, la "escupidera" del Moncayo.



Alcanzamos el Collado de las Piedras (2.256m.), paso natural entre la vertiente soriana y la zaragozana. Está flanqueado por el Cerro de San Juan al Oeste, paso previo al Moncayo, y el Alto del Corralejo al que haremos una visita después del almuerzo.
Fue llegar al collado y notar en nuestras carnes el azote del frío cierzo tan arraigado en estos lares. Bajamos un poco para guarecernos de él y poder almorzar al solete.


El rosario de senderistas seguía en busca del Collado

La vertiente soriana o cara sur de la Sierra, más seca, contrasta con la frondosa Norte

Hacia el Noroeste el Cerro de San Juan y el Moncayo
Nos acercaremos primero al Alto del Corralejo siguiendo el cordal de la Sierra.


Una breve parada para la foto a cubierto del viento ...

Alto del Corralejo (2.274 m.)
... y volvemos en sentido contrario en busca del Cerro de San Juan.

Cerro de San Juan (2.279 m.) y nuestro objetivo a tiro
Seguimos el cordal y nos acercamos a los neveros residuales del Circo de San Miguel.


Vistazo atrás
Una última rampa y llegamos al Moncayo.


Previo a la cima parada obligada para la foto en el mojón de la Virgen del Pilar.

Vicente y MªJosé

Jesús y el menda en la cima del Moncayo o Pico de San Miguel (2.314 m.)
A pesar del azote del cierzo permanecimos un buen rato allí arriba posando para la posteridad. Da mucha emoción hollar un emblemático alto como éste, no por su dificultad, que no la tiene (en condiciones invernales ya es otro cantar) sino por lo que representa.
Por ponerle un pero ... fue una pena que la calima nos impidiera las vistas hacia el Norte donde hubieran destacado los Pirineos.

(by J.Luis Fos)
Una vez disfrutada la cima toca bajar. Lo haremos por su vertiente Oeste hasta el Collado de Castilla o de Pasalobos.


La bajada es un auténtico canchal por donde se dibuja un rastro de senda. Con el objetivo bien visible allí abajo, no hay duda posible y tan sólo se trata de seguir los rastros y lanzarse en descenso. A mí me resultó muy disfrutona esa bajada.


Llegando al Collado de Castilla

El grupo se estiró lo suyo en el descenso
Collado de Castilla o de Pasalobos (1.947m.)
El Collado ya llamaba la atención desde lo alto por su espectacular colorido. Un tapiz de piorno serrano o escobón (Cytisus oromediterraneus) con sus flores amarillas contrastaba con la aridez del canchal. Un verdadero espectáculo visual.



Desde el Collado tomamos dirección norte dejando el Barranco de Agromonte a nuestra izquierda.
Llegaremos a una gran fita desde donde nace otro sendero por la derecha que tomaremos.


Iniciamos aquí otro tramo espectacular en el que atravesaremos bosques y más canchales que se escurren de las laderas del Moncayo.




Instantánea con intruso incluido

Prácticamente no se pierde altura colgados en la cota de los 1.800-1.850 m.


A mitad de este flanqueo destaca un roquedo al que os recomiendo acercarse. Se trata, según algún mapa, de la Peña Nariz (1.835 m.) ...


... un fabuloso mirador hacia el Norte.




Nos hubiésemos quedado allí durante horas pero nos esperaban en el Santuario y había que rematar como dios manda la jornada.


Desde la Peña Nariz el descenso ya es más acusado y volvemos a atravesar pinares y hayedos ...




El sendero acaba abocando justo al parking de Haya Seca. De allí al Santuario para degustar la gastronomía local.
Pendiente queda la INVERNAL.

(by J.Manuel)
Pero aún hubo más.
Aprovechamos la tarde para acercarnos al Real Monasterio de Santa María de Veruela. Una abadía cisterciense (siglo XII) cerca de Vera de Moncayo famosa, entre otras muchas cosas más, por que allí recaló y se hospedó el poeta Gustavo Adolfo Bécquer entre 1.863 y 1.864 y donde escribió sus Cartas desde mi celda. 
Para los que os lo perdisteis EL MINISTERIO DEL TIEMPO



Vale la pena hacer la visita guiada para empaparse de la historia, leyendas y arquitectura del lugar.








Y con esta ilustrativa visita concluyó un estupendo fin de semana.
Adéu.

2 comentarios :

Dani Alcalá Almela dijo...

Hola Paco.

No sabes lo bien qué suena esa conjunción Sube y Baja/Moncayo ;-)


Excelente crónica montañero/cultural, la última vez que fuimos, en 2014, nos hospedamos en un hotel de Añón y con el hospedaje venía de regalo un par de entradas para ver el Monasterio, aunque al final, no recuerdo porque, no entramos a visitarlo. A ver si en la cuarta visita que le hagamos al Moncayo, que la habrá, sacamos tiempo (que nos lo presten los del ministerio ese jajaja) y entramos a verlo.

Ahora no te puedes perder el Moncayo, en modalidad invernal, la montaña luce mucho más bella, y destaca mucho más desde la distancia, y si visita el Cierzo, como nos pasó a nosotros en la primera ascensión que hicimos al gigante ibérico, el frío es mucho más intenso, incluso desagradable.

Un abrazo Paco!!

paco domingo dijo...

Hola Dani. Lo cierto es que lo teníamos previsto en modalidad invernal pero lo vas dejando, lo vas dejando y al final lo estrené así. Ganas había. Volveremos "Winter is coming" con los hierros y demás para probar las caricias del cierzo.
Y como todo no va a ser montaña no te pierdas la visita a la Veruela, es muy interesante. Y según nos contó el guía, están remodelando una parte del monasterio para hacerlo Parador.
Un abrazo.