miércoles, 8 de enero de 2020

PICO PINA Y CUEVA CERDAÑA DESDE PINA DE MONTALGRAO (28/12/2019)

Despedimos el año tachando otra de mis pendientes. Un clásico al que llevaba tiempo con ganas de hincarle el diente. El Pico Pina, siempre presente dominando el altiplano de Barracas, se asemeja a un guardián vigilando el paso entre los parajes y sierras que se deslizan hacia el Mediterráneo de los que se despide y da la bienvenida a los páramos turolenses. Como el ascenso a su cima no entraña ninguna dificultad técnica, es casi como un paseo, le añadiremos otra joya que nos ofrecen las entrañas de la montaña castellonense, la Cueva Cerdaña que aúna aventura espeleológica (no será nuestro caso) con leyenda, historia y misticismo.
Disfrutaremos de bellos rincones, buenos caminos y sendas bien definidas que nos conducirán por parajes que pasarán del rodeno a la caliza. Buenas pinadas, un bello barranco que acoge un bosquecillo de robles, desnudos en esta época del año, una fuente, una vieja masía que renació en los años 80 para convertirse en un ejemplo de autosuficiencia energética y que difunde las buenas prácticas ecológicas a generaciones de jóvenes. Todo esto y algo más nos deparará la ruta en esta  mañana del día de los Santos Inocentes con la que nos despediremos de 2019.
Si me acompañáis ...
Como los rocacoscolleros habituales estaban inmersos en la vorágine navideña, el equipo que saltó a la cancha estaba conformado por Jesús y el menda. Ninguno de los dos teníamos la ruta en el currículum por lo que aprovechamos la ocasión para meterla en la butxaca.
Las primeras luces del día nos daban la bienvenida por los llanos de Barracas con temperaturas bajo cero aunque a lo largo de la mañana la cosa se suavizaría bastante y el solete fue transformando la jornada hasta hacerla muy agradable para patear la montaña.
No habían dado las ocho y ya estábamos saliendo de Pina hacia el Pina. Aparcamos al final de la calle Mayor para iniciar el recorrido tomando una pista, el Camino de la Huerta, que nos encamina hacia las faldas del Pina.


Alcanzamos la zona la Fuentes con su balsa ...


... y su caseta-lavadero con abrevadero.
Allí vemos las primeras pinturas del PR-CV 62 con el que trabaremos una amistad ocasional.


Unos metros más adelante dejaremos la pista para iniciar el ascenso al pico siguiendo las indicaciones de inicio del sendero que parte por la izquierda.


Al poco, el sendero se introduce en una frondosa pinada y hay que estar atentos a las pinturas que iremos descubriendo en los troncos.


Llegamos al área recreativa del Pocico de la Pimpollada con sus mesitas y paelleros. Un buen enclave para el esparcimiento domingueril.


Cruzamos una pista, el Camino de Montán, y seguimos de frente por la pinada.


La pendiente se endurece un poco al salir de la pinada y con la altura se ganan las vistas.


Casi llegando a la cima encontramos un roquedo calizo por el que se abre paso el sendero ...


... entre un mar de jaras y jóvenes pinos que pueblan la ladera reforestada tras un incendio en los 90s.
En la explanada cimera encontramos otra pequeña área recreativa con buenas vistas.



Los armatostes anteneros deslucen el Pico Pina donde también encontramos una caseta de vigilancia forestal (tenía su vigilante que nos saludó de desde la ventana) ...


Hacia el Norte nada nos impide la vista de Penyagolosa
 ... el vértice geodésico al que no hay que hacer ascos de encaramarse ...


Pico Pina (1.404 m.)

... una pequeña caseta refugio con chimenea ...


... y la encalada Ermita de Santa Bárbara y Santa Quiteria, cerrada para la ocasión.




Vistas al Sur sobre Pina de Montalgrao y los altos de Barracas
 Se estaba mejor arriba que en el valle, cosas de la inversión térmica.
El descenso lo haremos por el mismo camino ...


... hasta la pista de las Fuentes.

A la derecha-arriba de la foto se distingue (no le hice más fotos) el cordal de Javalambre-Picón del Buitre sin rastro de nieve
 Tomaremos la pista (Camino de la Marina en los mapas) por la izquierda.


En este tramo volvió el helor que se ponía de manifiesto en los rincones de umbría.
Una bifurcación nos sale al paso y habrá que seguir de frente (Camino de Caudiel).


Pronto estamos junto al Barranco de la Pantorrilla que llevaremos, en adelante, por la izquierda.


Bonitas formaciones calizas en las faldas del Cerro de la Ceniza
 En un recodo del camino el solete, como indica Jesús en la foto, nos invita a sentarnos ...


... y almorzar tranquilamente como mandan los cánones senderistas, con nuestro vinito y nuestro café.


Reanudamos el camino y pasamos junto a un primer grupo de Quercus pyrenaica , roble rebollo o melojo de buen porte, eso sí, soportando desnudos la crudeza del invierno ... 


Un pequeño colladito donde se nos acaba la pista nos da paso ...


... a un bonito sendero que nos irá bajando por la umbría de las Cárcamas en las faldas de la sierra de Cerdanya.


El sendero aquí es una verdadera delicia y nos descubre rincones agrestes de gran belleza.


Vistazo atrás con la ruinas de un corral y el Pico Pina


En plena umbría y  ala izquierda del camino tenemos la Fuente de la Pantorrilla de la que salía un chorrillo de agua.



Pimpollos y rebollos escoltan la senda que acaba abocando ...



... al camino por donde transita mi querido GR-7. ¡Qué tiempos aquellos!.

.
Lo tomaremos por la derecha atravesando un campito de almendros ...


... obviando más adelante el desvío al Mas del Baile ...


... para llegar en un momentín al Mas de Noguera.





Se respiraba paz en el Mas donde un señor leía plácidamente acariciado por el solete del mediodía.
Departimos unos minutos con él y desandamos unos metros la pista para tomar el sendero que, por la izquierda, ...


... nos subirá hacia la Cueva Cerdaña, la otra estrella de la ruta.



Son apenas un par de kilómetros pero con buena pendiente.


Dejamos atrás un bosquecillo de pinos para salir a terreno rocoso y desnudo ...

Un grupo se asoma sobre los roquedos de la montaña de Cerdanya
... donde el sendero hace alguna lazada hasta la base de las paredes rocosas ...


... donde encontraremos las dos bocas de entrada a la Cueva. Una de ellas, la de la izquierda según miramos, es la más accesible para bajar hasta la gran sala de presentación de esta majestuosa cueva.



Lo primero que nos llama poderosamente la atención es esa gran columna central fruto de la unión de una estalactita con la estalgmita consiguiente, son las llamadas columnas de acrecencia. La de la Cueva Cerdaña es bien robusta. La de gente que habrá posado a sus pies.





Más formaciones de este tipo podemos ver en esta gran sala que queda iluminada por los rayos del sol que producen vistosos efectos cromáticos sobre las rocas.




Aquí tenéis más información de la cueva y sus leyendas y aquí su topografía y características espeleológicas.
Después de pasar un buen rato en esa catedral, salimos a la luz para redondear la ruta. Toca volver a Pina. Desde la boca de la cueva seguiremos por la izquierda bajo las paredes de la montaña donde destaca este gran gendarme ...



... que sobrepasamos por su base para seguir en suave subida hacia la cornisa que se dibuja enfrente desde donde obtenemos bellas vistas.

Vistas al Sureste sobre el brumoso Mediterráneo y la Calderona en la lejanía. En el centro Caudiel.

Al Este el Alto de las Palomas y las primeras estribaciones de Espadán

Vistazo atrás 
Un pequeño colladito y nos acercamos a los roquedos a investigar.

Hacia el Norte la Sierra de Espina y Penyagolosa en la lejanía

Y el Pico Pina hacia el Oeste
Volvemos al sendero, que ahora discurre por un bonito altiplano kárstico.



El sendero llega a un pequeño vallecillo ...

Al fondo la pista por la que continuaremos
... donde encontramos el Pozo Cerdaña con su abrevadero.


Tenía agua
Desde aquí ya todo será pista hasta Pina de Montalgrao.
Y miremos donde miremos siempre aparecen los molinos del gran parque eólico del Alto de las Casillas ... ¡y nos quejamos de las antenas!.


Por el camino, además de las vistas de los molinos, encontraremos algunos corrales de masías abandonadas.

Corrales del Collado


Pina a la vista

Corral de la Rochuela y el Pina al fondo

Masía las Monjas
Un poco antes de llegar al pueblo pasamos junto a la Ermita de la Virgen de Gracia, patrona de Pina y que empezó a construirse en el siglo XIV con retoques en siglos posteriores.



Y llegamos al final entrando en Pina junto a la Fuente Vieja y su cúpula piramidal ...



 ... y la Cruz del Peirón.


Tiempo justo para buscar el bar de la plaza para tomarnos una más que merecida cerveza y vuelta para casa.
Una excelente ruta para acabar el año y quitarse las primeras toxinas navideñas de encima.
Adéu y que el 2020 venga preñado de salud y montaña AMIGOS !!!!.