martes, 14 de febrero de 2012

BERNIA POR LA CRESTA DESDE EL PORTIXOL (11/02/2012)

La sierra del Bernia, una de las más emblemáticas de nuestras montañas.
Indispensable en el haber de todo buen montañero que se precie.
Destino de escaladores, montañeros, senderistas de toda índole. Posee los alicientes necesarios para poder disfrutarla mediante estas actividades.
Desde lo más asequible y sencillo que es rodearla por el PR-CV 7, hasta recorrer la cresta en su totalidad para lo que se requieren conocimientos y técnicas de escalada.
Nuestra opción en esta ocasión, digamos que combina un poco de todo.
La intención era ascender a la cima (1.126 m) a través del collado del Portixol. La diferencia entre esta opción y la ascensión clásica desde el Fuerte radica en que, la segunda te lleva prácticamente hasta la cima sin dificultades destacables, salvo el propio desnivel a superar, mientras que desde el Portixol hay que crestear un buen tramo con el aliciente de un par de emocionantes trepadas.
La ruta la iniciamos en las Casas de Bernia, donde nos esperaba J.Miguel (venía desde su casa de Alcalalí, por lo que se evitó el típico madrugón). Pasaban algunos minutos de las 8h. de una mañana que se auguraba despejada y fría en lo climatológico. Más tarde se uniría un incómodo y gélido viento del noreste presente en toda la cresta y su cara norte.

La cara norte de la Sierra de Bernia con la cresta que recorreremos

Casas de Bernia o del Bancal Llarga

Siguiendo las indicaciones del PR-CV 7 nos dirigimos hacia el famoso "forat". Una cómoda pista nos deja en la Font del Bernia en poco menos de 20 minutos.


La Font del Bernia
Desde la fuente accederemos por la pequeña escalinata a la senda que nos llevará al forat por la umbría de la Sierra. Aparecen algunos charcos helados.


Mojito helado del Bernia
Conforme ascendemos disfrutamos de las preciosas vistas de la vall de Xaló o de Pop y las montañas que lo protegen, la sierra de Ferrer, el Montgó y el cabo de la Nao envueltos en la neblina matinal.

Hacia el forat
Una vez en el forat, toca agacharse y andar con tiento por el tremendo vendaval que se cuela y algún charco de hielo en su interior.

El forat
La vista a la salida es una de las más bellas postales que podemos disfrutar de nuestra comunidad, a pesar del implacable urbanismo que infecta el litoral.

Bahía de Altea y la Serra Gelada desde el forat
A nuestros pies, el valle del río Algar con un mar de plásticos camino de Callosa. Al este la preciosa bahía de Altea, cerrada por la Serra Gelada. Benidorm y su skyline. El Puig Campana, el Ponoig y el Divino como tres majestades. La vall de Guadalest y la sierra de Aitana.

El Puig Campana, el Ponoig, el Divino y a la derecha Aitana
Todo un goce para la vista. Las cámaras echan humo. Uno desearía quedarse allí hasta que acabara la crisis...pero toca continuar. Seguimos por la senda, que ahora recorre la cara sur de la sierra, más protegida del viento y soleada, lo cual se agradece.
Haremos una parada "técnica" a 1.3 kms del forat, dada la hora. A los pies de una carrasca en el camino
realizamos el repostaje. Se remata con café, dulces y moscatel tinto de Xaló. ¡ Qué vida más dura ésta !. Dejamos el PR ya que, justo en este punto, nace una senda casi imperceptible que, en duro ascenso, nos llevará hasta el Portixol (o la W). Zigzagueos, cruce de pedreras, pendiente de vértigo...un anticipo de lo que nos espera tras el colladito.

J.Manuel ascendiendo al Portixol
Bien, ya estamos en la cresta propiamente dicha, que en este punto parece partirse en dos. Hacia el este toda la cresta escalable. Hacia el oeste, la que nos llevará hasta la cima del Bernia. Aparece el viento y toca abrigarse. Una flecha roja nos indica la dirección a seguir. Toca trepar la impresionante pared a nuestra izquierda.

Toca superar esa pared por la grieta en sombras
A partir de ahora comienza lo emocionante. La trepada tiene buenos agarres y algunos tramos están equipados con parabolts por si alguien quiere asegurarse. Siguiendo los puntos rojos superaremos el escollo sin problemas, aunque lo mejor es no mirar para abajo...jejeje.

Superando la pared

MªJosé y Vicente casi arriba

Observando el Portixol (by J.Manuel)
Llegamos arriba y comprobamos que hasta la cima del Bernia, ya  a la vista, queda un buen tramo de cresta y habremos de superar dos antecimas.


Todavía queda cresta hasta la cima
La secuencia sería como la que os cuento:
Continuamos sin perder de vista los puntos rojos. Vamos por la cara sur perdiendo un poco de altura. Llegamos a un resalte rocoso y pasamos a la cara norte para superarlo en un tramo equipado con cadenas.

Paso con cadenas

José Miguel en pleno esfuerzo, todo un crack (by J.Manuel)

Volvemos a subir con la segunda antecima  a la vista. Otro tramo de cresta y llegamos a las fitas que culminan esta antecima.

A dos pasos

A un paso de la cima

Enfrente vemos el vértice geodésico del Bernia. Ya lo tenemos a tiro. Una última trepada por la cara norte, donde aparecen rodales de hielo y nieve y directos a la cima.

Una última trepadita y ...

La alcanzamos poco antes de las 12:30 h. Una verdadera gozada.

(by J.Manuel)

...cima del Bernia
Volvemos la vista para ver lo que hemos dejado atrás y nos sentimos la mar de satisfechos.

Cresta recorrida con el peñón de Ifach al fondo
Puedo decir que es una de las cumbres que más alegría me ha dado el hecho de superarla y además por esta vía. Un brindis con moscatel, fotos de rigor y firma en el libro de visitas. El viento soplaba de lo lindo y tocaba bajar. Realmente una montaña se conquista cuando la bajas, de modo que todavía no estaba conquistada.
El retorno lo hicimos por la vía convencional, es decir, bajada por la interminable pedrera hasta la senda que nos conduciría hasta las ruinas del Fort y  desde allí, vía PR de nuevo, hasta las Casas de Bernia.

Tramo final de la pedrera
El Ponoig y el Puig Campana desde el fuerte del Bernia
Un agradable regreso con preciosas vistas del majestuoso Pas dels Bandolers y los barrancos que rodean la población de Tárbena.

Al fondo Tárbena

PR-CV 7 de vuelta
La senda en este tramo de vuelta estaba la mar de animada, parecía la calle Colón en plenas rebajas. Solamente por recorrer este PR-CV 7 vale la pena despalzarse a estos lares de la Marina.
En resumen, una ruta MONTAÑERA así, con mayúsculas, para la que se requiere una cierta preparación y experiencia. No recomendable para gente con vértigo o no iniciada en la materia. Si no estáis en este grupo, la aventura puede resultar muy gratificante y ...adictiva!!!.
El Bernia se merece más visitas.

Cara sur de la Sierra del Bernia con toda la cresta recorrida.
La jornada se remató con un estupendo couscous en Beniarbeig en compañía de MªJosé y Vicente.
Adéu!!!



lunes, 6 de febrero de 2012

CUEVA DE LES DONES - BARRANCO DEL ZAPATERO (04/02/2012)

Una salida diferente. Una ruta original. Una propuesta aventurera. Un sábado divertido. Un sábado a lo Indiana Jones.
La propuesta de visitar la cueva de les Dones tenía , a priori, el suficiente atractivo como para desafiar el intenso frío que recorre nuestros lares durante este fin de semana. Frío siberiano, dicen. Yo lo llamo simplemente invierno, y es lo que toca.
La cueva está localizada dentro del término de Millares, en el macizo del Caroig. Una de las zonas más salvajes de nuestra comunidad. La orografía del terreno es abrupta. El río Júcar se abre paso entre las sierras de Martés y la Muela de Cortes al oeste. La sierra del Caballón y del Ave al norte. Y el macizo el Caroig, al sur. Las innumerables ramblas y barrancos subsidiarios dibujan profundos surcos que serpentean entre las montañas.
Una vez ubicados vayamos al lugar.
El inicio de nuestro recorrido hay que buscarlo en la carretera CV-580 entre las poblaciones de Millares y Bicorp. A unos 16.5 kms de la primera, a la altura del collado del Zurgacho dejamos los vehículos. Es el inicio de la pista y tenemos sitio suficiente para aparcar. El termómetro marca - 3ºC (nada comparado con algunas de las temperaturas que habéis sufrido algunos de vosotros en las salidas del fin de semana, -13ºC por el Montcabrer según Jose "Trotasendes Benicalap" por ejemplo). El viento incordiaba un poco y acrecentaba la sensación de frío. Así es que tocaba taparse hasta las cejas y mover el esqueleto.

Merche y Rafa...por ejemplo.
Desde ese punto tomamos el camino que sale por nuestra derecha en suave descenso.


Saliendo hacia la aventura
Evitamos los cruces que nos aparecen y seguimos por la pista principal siempre por la derecha. En poco más de media hora, el camino se convierte en sendero que parece abocarnos con su zigzagueo hacia el barranco del Zapatero.

Bajando hasta la entrada de la cueva
Lo que no sabemos es que estamos justamente encima de la entrada de la cueva, quién lo diría. Seguimos bajando y siguiendo, casi por lógica intuición, esta senda hasta que ya aparece un pequeño rellano con la amplia boca de entrada de la cueva de les Dones.

Porche de entrada
Bien, ya hemos llegado. La entrada se abre en un amplio hall con una puertecilla a la izquierda. Las paredes rocosas están ennegrecidas por el humo de las hogueras pastoriles o las teas de aliaga utilizadas para iluminar el recorrido desde tiempos inmemoriales.
Este portal de grandes dimensiones es el anticipo de lo que nos espera. Pero antes toca encender los frontales o linternas para adentrarnos en su interior.

¡ Soy minero....!
Una vez traspasada la verja comienzan las emociones. Superamos los primeros metros, que son los más estrechos, y se abre ante nosotros la espectacular cavidad, amplia como para recorrerla de pie como si de un paseo se tratara.

La verja de entrada
Lo primero que llama la atención es el calor y la humedad reinante. La diferencia con el exterior puede ser de 15 o 20ºC. De repente te sobra casi toda la ropa. Al ser cerrada por su extremo final, no hay apenas circulación de aire. Los objetivos de las cámaras se empañan continuamente, por no hablar de los que llevamos gafas. Estamos recorriendo lo que se supone era el lecho de un río subterráneo que se abrió camino entre las rocas.

Las torres gemelas
Otra cosa que llama inmediatamente la atención es lo resbaladizo del suelo y que, a veces, se vuelve fangoso. Aconsejable llevar los bastones para palpar mejor el terreno que pisamos.

Estalactitas bandera o velo
Conforme vamos avanzando aparecen charcos y pozas y habrá que andar con mucho tiento. Pero mientras tanto iremos disfrutando de la visión de las salas que se suceden. Estalactitas y estalagmitas de distintas formas y tamaños. Banderolas, troncos, torres, lágrimas aparecen al iluminar las paredes y los techos. Una pena que muchos indeseables, a lo largo de los años, hayan ido dejando su huella en forma de graffitis en las paredes.

Una de las salas
Casi llegando al final está lo más llamativo del recorrido. Son unas extrañas formaciones en forma de nenúfares gigantes (gourgs), medio sumergidas en un bonito lago.



El lago de los nenúfares o gourgs
Tras casi 500ms. de recorrido llegamos al final. Al tapón sería más lógico decir. Los sedimentos arcillosos depositados a lo largo de los siglos han taponado la cueva. Son decenas de metros de sedimento que, parece ser, los espeleólogos han intentado perforar poco a poco para seguir con lo que suponen, es la continuación de la cueva.

Estalactitas
Ahora solamente hay que volver sobre nuestros pasos para salir, eso sí, volviendo a degustar cada rincón que aparece bajo una nueva perspectiva.

Otra sala con graffitis
En resumen, una maravilla que ya fue descrita por Cavanilles allá por 1795 en sus "Observaciones sobre el Reyno de Valencia", y que hay que recorrer sin prisa, disfrutando metro a metro. Nosotros la disfrutamos durante hora y media... no está mal.
A la salida y con el telón de fondo del porche de la cueva, el solecito mañanero nos invitaba a relajarnos un ratito saboreando el almuerzo y el cafetito bautizado.
Una vez cumplido el rito y tras la foto de grupo, la idea era recorrer el barranco del Zapatero, en adelante ZP, que se dibujaba justo allá abajo. Para acceder a su cauce no había senda que facilitara la acción, de modo que decidimos bajar por las empinadas paredes de la canal que se marcaba a nuestros pies. Con la avanzadilla de Manolo y Toni, reconociendo el terreno, fuimos bajando poco a poco hasta conseguir el objetivo. Otra parte aventurera de la jornada.

La bajada hasta el barranco del Zapatero

Ya estamos en el bonito barranco del ZP. La idea era recorrerlo por la derecha hasta remontarlo ya cerca de los coches. Y allá que fuimos...pero por poco tiempo.

De allá arriba venimos
Un individuo con chaleco reflectante comenzó a gritarnos desde lo alto. Nos "invitaba" a darnos media vuelta y volver sobre nuestros pasos hacia la cueva so pena de recibir algún disparo...Efectivamente...lo habéis adivinado, había una batida de jabalí y los tiradores se apostaban en lo alto de las paredes del barranco.

El "ojeador"
Como no era plan de ponerse a discutir sobre preferencias con una escopeta delante, decidimos volver para atrás. Como tampoco era plan de escalar hasta la cueva retomamos el barranco en el otro sentido.

La rambla del Zapatero
Lo fuimos disfrutando porque lo merece. Los charcos y pozas que aparecían estaban helados. Tratamos de identificar lo que parecían (y seguro que lo eran) huellas de dinosaurio en el cauce. Teníamos conocimiento de que las ictitas eran bastante frecuentes por aquí. De modo que disfrutamos buscándolas y reconociéndolas.

Peazo dinosaurio debía de ser...
Pero la alegría duró poco. Volvió a aparecer otro avistador de la batida avisándonos del "peligro". Resulta que los tiradores también estaban apostados en el otro extremo del barranco. Total, de Guatemala a Guatepeor. Salimos del cauce por un barranco que abocaba a nuestra izquierda y que, tras no poco esfuerzo, nos devolvería a la pista de regreso.

Saliendo del barranco
Conforme ganábamos altura con las trepadas pudimos ver en la ladera de enfrente las realas de canes tratando de espantar a algún jabalí despistado.

Los sabuesos en acción
Con el escándalo formado, entre nuestro grupo y los gritos de los tiradores, mucho me temo que éstos harían "porra".

Este tuvo menos suerte
A la próxima que avisen con tiempo y forma. O que madruguen un poco más y señalicen la batida.
En el camino de vuelta pudimos comprobar la cantidad de escopeteros y acompañantes, con los que aún departimos un poco. Les dimos el día, de lo cual uno se alegra.
Poco más que contar de lo que dio de sí la mañana. Solamente destacar que el lugar, cueva al margen, merece una segunda visita para recorrer estas ramblas más tranquilamente y a ser posible...sin escopetas.

Meandros de la rambla del Zapatero

¡Paz hermanos... Mucha Paz!.

Blancamerche y los 7 maduritos
Adeu!!!