lunes, 6 de febrero de 2012

CUEVA DE LES DONES - BARRANCO DEL ZAPATERO (04/02/2012)

Una salida diferente. Una ruta original. Una propuesta aventurera. Un sábado divertido. Un sábado a lo Indiana Jones.
La propuesta de visitar la cueva de les Dones tenía , a priori, el suficiente atractivo como para desafiar el intenso frío que recorre nuestros lares durante este fin de semana. Frío siberiano, dicen. Yo lo llamo simplemente invierno, y es lo que toca.
La cueva está localizada dentro del término de Millares, en el macizo del Caroig. Una de las zonas más salvajes de nuestra comunidad. La orografía del terreno es abrupta. El río Júcar se abre paso entre las sierras de Martés y la Muela de Cortes al oeste. La sierra del Caballón y del Ave al norte. Y el macizo el Caroig, al sur. Las innumerables ramblas y barrancos subsidiarios dibujan profundos surcos que serpentean entre las montañas.
Una vez ubicados vayamos al lugar.
El inicio de nuestro recorrido hay que buscarlo en la carretera CV-580 entre las poblaciones de Millares y Bicorp. A unos 16.5 kms de la primera, a la altura del collado del Zurgacho dejamos los vehículos. Es el inicio de la pista y tenemos sitio suficiente para aparcar. El termómetro marca - 3ºC (nada comparado con algunas de las temperaturas que habéis sufrido algunos de vosotros en las salidas del fin de semana, -13ºC por el Montcabrer según Jose "Trotasendes Benicalap" por ejemplo). El viento incordiaba un poco y acrecentaba la sensación de frío. Así es que tocaba taparse hasta las cejas y mover el esqueleto.

Merche y Rafa...por ejemplo.
Desde ese punto tomamos el camino que sale por nuestra derecha en suave descenso.


Saliendo hacia la aventura
Evitamos los cruces que nos aparecen y seguimos por la pista principal siempre por la derecha. En poco más de media hora, el camino se convierte en sendero que parece abocarnos con su zigzagueo hacia el barranco del Zapatero.

Bajando hasta la entrada de la cueva
Lo que no sabemos es que estamos justamente encima de la entrada de la cueva, quién lo diría. Seguimos bajando y siguiendo, casi por lógica intuición, esta senda hasta que ya aparece un pequeño rellano con la amplia boca de entrada de la cueva de les Dones.

Porche de entrada
Bien, ya hemos llegado. La entrada se abre en un amplio hall con una puertecilla a la izquierda. Las paredes rocosas están ennegrecidas por el humo de las hogueras pastoriles o las teas de aliaga utilizadas para iluminar el recorrido desde tiempos inmemoriales.
Este portal de grandes dimensiones es el anticipo de lo que nos espera. Pero antes toca encender los frontales o linternas para adentrarnos en su interior.

¡ Soy minero....!
Una vez traspasada la verja comienzan las emociones. Superamos los primeros metros, que son los más estrechos, y se abre ante nosotros la espectacular cavidad, amplia como para recorrerla de pie como si de un paseo se tratara.

La verja de entrada
Lo primero que llama la atención es el calor y la humedad reinante. La diferencia con el exterior puede ser de 15 o 20ºC. De repente te sobra casi toda la ropa. Al ser cerrada por su extremo final, no hay apenas circulación de aire. Los objetivos de las cámaras se empañan continuamente, por no hablar de los que llevamos gafas. Estamos recorriendo lo que se supone era el lecho de un río subterráneo que se abrió camino entre las rocas.

Las torres gemelas
Otra cosa que llama inmediatamente la atención es lo resbaladizo del suelo y que, a veces, se vuelve fangoso. Aconsejable llevar los bastones para palpar mejor el terreno que pisamos.

Estalactitas bandera o velo
Conforme vamos avanzando aparecen charcos y pozas y habrá que andar con mucho tiento. Pero mientras tanto iremos disfrutando de la visión de las salas que se suceden. Estalactitas y estalagmitas de distintas formas y tamaños. Banderolas, troncos, torres, lágrimas aparecen al iluminar las paredes y los techos. Una pena que muchos indeseables, a lo largo de los años, hayan ido dejando su huella en forma de graffitis en las paredes.

Una de las salas
Casi llegando al final está lo más llamativo del recorrido. Son unas extrañas formaciones en forma de nenúfares gigantes (gourgs), medio sumergidas en un bonito lago.



El lago de los nenúfares o gourgs
Tras casi 500ms. de recorrido llegamos al final. Al tapón sería más lógico decir. Los sedimentos arcillosos depositados a lo largo de los siglos han taponado la cueva. Son decenas de metros de sedimento que, parece ser, los espeleólogos han intentado perforar poco a poco para seguir con lo que suponen, es la continuación de la cueva.

Estalactitas
Ahora solamente hay que volver sobre nuestros pasos para salir, eso sí, volviendo a degustar cada rincón que aparece bajo una nueva perspectiva.

Otra sala con graffitis
En resumen, una maravilla que ya fue descrita por Cavanilles allá por 1795 en sus "Observaciones sobre el Reyno de Valencia", y que hay que recorrer sin prisa, disfrutando metro a metro. Nosotros la disfrutamos durante hora y media... no está mal.
A la salida y con el telón de fondo del porche de la cueva, el solecito mañanero nos invitaba a relajarnos un ratito saboreando el almuerzo y el cafetito bautizado.
Una vez cumplido el rito y tras la foto de grupo, la idea era recorrer el barranco del Zapatero, en adelante ZP, que se dibujaba justo allá abajo. Para acceder a su cauce no había senda que facilitara la acción, de modo que decidimos bajar por las empinadas paredes de la canal que se marcaba a nuestros pies. Con la avanzadilla de Manolo y Toni, reconociendo el terreno, fuimos bajando poco a poco hasta conseguir el objetivo. Otra parte aventurera de la jornada.

La bajada hasta el barranco del Zapatero

Ya estamos en el bonito barranco del ZP. La idea era recorrerlo por la derecha hasta remontarlo ya cerca de los coches. Y allá que fuimos...pero por poco tiempo.

De allá arriba venimos
Un individuo con chaleco reflectante comenzó a gritarnos desde lo alto. Nos "invitaba" a darnos media vuelta y volver sobre nuestros pasos hacia la cueva so pena de recibir algún disparo...Efectivamente...lo habéis adivinado, había una batida de jabalí y los tiradores se apostaban en lo alto de las paredes del barranco.

El "ojeador"
Como no era plan de ponerse a discutir sobre preferencias con una escopeta delante, decidimos volver para atrás. Como tampoco era plan de escalar hasta la cueva retomamos el barranco en el otro sentido.

La rambla del Zapatero
Lo fuimos disfrutando porque lo merece. Los charcos y pozas que aparecían estaban helados. Tratamos de identificar lo que parecían (y seguro que lo eran) huellas de dinosaurio en el cauce. Teníamos conocimiento de que las ictitas eran bastante frecuentes por aquí. De modo que disfrutamos buscándolas y reconociéndolas.

Peazo dinosaurio debía de ser...
Pero la alegría duró poco. Volvió a aparecer otro avistador de la batida avisándonos del "peligro". Resulta que los tiradores también estaban apostados en el otro extremo del barranco. Total, de Guatemala a Guatepeor. Salimos del cauce por un barranco que abocaba a nuestra izquierda y que, tras no poco esfuerzo, nos devolvería a la pista de regreso.

Saliendo del barranco
Conforme ganábamos altura con las trepadas pudimos ver en la ladera de enfrente las realas de canes tratando de espantar a algún jabalí despistado.

Los sabuesos en acción
Con el escándalo formado, entre nuestro grupo y los gritos de los tiradores, mucho me temo que éstos harían "porra".

Este tuvo menos suerte
A la próxima que avisen con tiempo y forma. O que madruguen un poco más y señalicen la batida.
En el camino de vuelta pudimos comprobar la cantidad de escopeteros y acompañantes, con los que aún departimos un poco. Les dimos el día, de lo cual uno se alegra.
Poco más que contar de lo que dio de sí la mañana. Solamente destacar que el lugar, cueva al margen, merece una segunda visita para recorrer estas ramblas más tranquilamente y a ser posible...sin escopetas.

Meandros de la rambla del Zapatero

¡Paz hermanos... Mucha Paz!.

Blancamerche y los 7 maduritos
Adeu!!!



martes, 31 de enero de 2012

GR-7 (11) BENAGÉBER - CV-395 - CHERA (28/01/2012)

Seguimos avanzando por nuestro querido GR-7.
Etapa casi maratoniana que representa nuestro particular "paso del ecuador" en nuestra aventura. Ya hemos degustado la mitad del GR a su paso por nuestra Comunidad, y vamos a por la otra mitad.
La previsión era recorrer 34,5 Kms en la ruta de hoy, pero con el IVA se transformaron en 38 Kms.
Es lo que ocurre cuando te dicen un precio, la mayoría de las veces hay que añadirle el IVA. En nuestro caso la "propinilla" fueron más de 3 Kms de carretera hasta Chera, bonita población por cierto.
Con los primeros rayos de sol llegamos a la ermita de San Isidro de Benagéber. Cielo cubierto al alba, lo cual hizo que la temperatura no fuera muy, muy fría. En el transcurso de la mañana esas nubes se irían disipando dejándonos un precioso día, ideal para sendear.

Comienzo de etapa

Reapareció Ximo en el equipo habitual tras su paso por el quirófano para reparar su maltrecha rodilla. Mis felicitaciones para él (vaya narices que le echó para zamparse todo el etapón) y para los médicos y rehabilitadores por su excelente trabajo. Vamos Ximo, si parecías un deportista de élite...
A lo que vamos...
Etapa serrana aunque de perfil suave. Casi en su totalidad por pista. Monótono sí, pero disfrutando del bello paisaje sin tener que preocuparte de perder la orientación y sin la molestia de las espinosas aliagas.
Salimos de Benagéber en dirección al collado de Nieva. Ascendemos por el camino de los Visos y hacia el norte apreciamos toda la garganta del Turia  abriéndose paso entre las montañas.

La garganta del Turia y el caserío de Barchel

Nos despedimos del Turia

El GR abandona esta pista de los Visos para retomarla más tarde antes del collado de Nieva. Atravesamos una zona que fue devorada por un devastador fuego ,intencionado por cierto, allá por 1994 y que se recupera poco a poco. Una de las zonas más salvajes de nuestra Comunidad que parece renacer de sus cenizas. Tras pasar los corrales en ruina de la casa del Viso destaca a nuestra derecha el Pico de la Atalaya y muy al fondo, la silueta de la Sierra del Negrete. Un breve descenso y llegamos al cruce de caminos del collado de Nieva.

Hacia el collado de Nieva


Allí tomamos la pista hacia la izquierda en dirección a la fuente de Chelva. A la derecha veremos las ruinas del mas de Cervera con sus arcadas todavía en pie. Una original construcción.

Ruinas del Mas de Cervera
Un depósito de agua a la izquierda y pocos metros más adelante la fuente de Chiva. Buen lugar para reponer fuerzas.

Fuente de Chelva
Y seguimos... La pista continúa rodeando la Atalaya y comenzamos a descender. Una bonita postal se dibuja al frente. Un precioso valle a los pies de la sierra del Negrete. Precioso y limpio pinar con bancales de cultivo aprovechando los claros. En la falda de la sierra se divisa la aldea de Villar de Tejas.

La sierra del Negrete al fondo

Así, llaneando entre los magníficos pinos rodenos, serprentea la pista. Algunos "tramposos" (y no miro a nadie) deciden ahorrarse unos metros de GR tomando un atajo, cosa totalmente prohibida por la legislación del buen GRista. Habrá que penalizarlos de alguna manera...jejejeje!!!.
Una vez reunidos continuamos a buen ritmo. 
Llegamos después a la vaguada del río Reatillo, que nace por estos lares alimentado por los barrancos del Cacho y del Charco Herrero, entre otros. Un bonito lugar. Se adivinan algunas pozas entre la vegetación de ribera. Abandonaremos la compañía del Reatillo, para retomarlo más adelante. Ahora vamos por la pista de Prado Gordo que, después de un pequeño ascenso, nos conducirá hasta el refugio de las Lomas (del antiguo Icona). Un buen lugar para tomarse un respiro, en nuestro caso. Un buen cobijo en caso de necesidad. Nosotros lo aprovechamos para la foto de grupo en su soleado porche.

Rafa descansando a su llegada al Refugio de las Lomas

En el paisaje predominan ahora las carrascas y algún roble. Evitamos el desvío de la Fonfrilla para tomar más adelante el camino de la fuente de la Puerca a la derecha. 
La pista se transforma en senda (ya apetecía) y comenzamos un descenso. La senda pasa a senderillo cada vez más estrecho. Seguimos bajando. El senderillo en "v" más bien parece un canal torrentero que acaba dejándonos en el lecho del Reatillo, de nuevo.

La bajada hasta el Reatillo
Es la parte más espectacular, con diferencia, de la ruta. El río discurre entre los riscos del peñón del Charco de las Anguilas (aunque no vimos ninguna). Las pozas, a la sombra de los riscos, estaban completamente heladas.


El Reatillo helado
No creo que reciban muchos rayos de sol. Disfrutamos del lugar, sin duda.

Ximo ante una poza del Reatillo
Vadeamos un par de veces el río y a la altura del desvío del camino de Chera (cruce con señales de GR-238 hacia Villar de Olmos) encontramos unas rocas bañadas por el sol. Lugar ideal para comer. Ya nos queda poco pero lo primero es lo primero.

Tras una agradable y soleada comida
- Ximo ¿cómo vas?.
- Regulín, pero aguantando como un jabato. 
Después de este descanso y de reponer fuerzas, mucho mejor.
Vuelve la pista de nuevo. Ahora el GR discurre sobre el trazado del camino de Chera. Estamos de nuevo ascendiendo dejando el cauce del Reatillo a nuestra derecha. Llegamos a un collado y se abre ante nuestros ojos la preciosa y verde postal de la sierra del Tejo. Una gozada para la vista. Se ha quedado una tarde soleada, muy agradable. Se agradece con los kilómetros acumulados en nuestras piernas.
Además el resto de pista hasta la carretera CV-395 (Requena-Chera) ya es todo en suave descenso y siempre con el maravilloso telón de fondo de la sierra del Tejo al frente y con las imponentes paredes del pico Cinco Pinos a nuestra izquierda.

La preciosa sierra del Tejo como telón de fondo

El pico Cinco Pinos
Pero queda un último obstáculo que salvar. Sin dejar la pista en ningún momento (algún track o descripción del GR invitan a abandonarla, aunque no vimos señales) aparecemos ante la valla que cierra el paso a los vehículos en la entrada de la finca de Valiente. Se supera por su lado izquierdo. Nos adentramos por la finca, bien cuidada por cierto. Una alambrada la delimita. Aparecen algunas marcas blanquirrojas lo que nos indica que, efectivamente vamos por el buen camino. Una hermosa carrasca nos saluda desde el otro lado de la valla (cartel de "cuidado con el perro").

Carrasca centenaria en la finca de Valiente, muy bien protegida por cierto (valla y perro)
Bajamos bordeando el barranco de Mardaniz, todavía dentro de la finca. Ya tenemos a la vista en la lejanía una curva de la carretera. Sorteamos la verja que cierra el camino de la casa de Valiente y en pocos minutos llegamos al asfalto de la CV-395.

Entrada a la finca Valiente

Cruce con la CV-395, fin de etapa
El GR la cruza para dirigirse hacia el caserío del Reatillo, pero nosotros lo abandonamos para pasearnos unos kilómetros por el asfalto en dirección Chera.

Volviendo a Chera...la sombra del senderista es alargada...

La tarde es preciosa pero comienza a refrescar. No es que nos apetezca mucho lo del asfalto, con la panzada de kilómetros que llevamos. No es que queramos hacer un poco de turismo por Chera y alrededores, no..... Es que ........tenemos los coches a la entrada del pueblo!!!. Luego dicen que por la noche todos los gatos son pardos...Y tienen razón. Ale, son la 17:30h. y nos vamos para casa, que ya está bien por hoy.
- Ximo ¿como vas?
- De lujo ché!!! (un crack este Ximo).

La foto de grupo con retraso:

¡ Qué tiempos aquellos ...! (by J.Manuel)

To be continued....