jueves, 28 de noviembre de 2019

POSTALES DESDE EEUU - PARTE 5 Y ÚLTIMA : LAS VEGAS (SIN CITY) (sept 2019)

Después de disfrutar de la naturaleza y habiendo cargado las pilas del alma y el corazón, llegamos a Las Vegas dispuestos a disfrutar de un mundo totalmente diferente, único e inimitable. Abstenerse los que no estéis dispuestos a dejaros llevar o ser partícipes del desmadre a la americana. Todo lo que habéis oído, leído o visto sobre Las Vegas no sólo es verdad ... ¡es que se queda corto!. La "ciudad del pecado" nuca duerme y nos tentará de mil y una maneras. Tarde o temprano acabarás cayendo en la tentación, porque ¿a qué o para qué se va a Las Vegas? ; aquí va la respuesta ...


La oferta hotelera es impresionante, en la famosa calle Strip se encuentran los más famosos hoteles del mundo mundial y cada uno de ellos alberga un casino. El hecho de visitarlos y recorrerlos es ya un acontecimiento que no hay que perderse, sobre todo de noche. Un mundo de cartón - piedra al alcance de todos los visitantes.
El famoso Hotel Bellagio ...




... y el espectáculo de sus fuentes.





Hotel Venetian

Caesar Palace
La oferta gastronómica es inabarcable y puedes comer lo que quieras y  a la hora que quieras.
Y para una celebración muy especial como era el caso Jordi y Judit nos sorprendieron y obsequiaron con una cena espectacular en uno de los restaurantes que el prestigioso cocinero José Andrés tiene en Las Vegas, Jaleo. Cocina típica española con su toque personal. Este cocinero, una de las cien persona más influyentes del mundo según la revista Time, es además un feroz activista contra las políticas de Trump. Su labor humanitaria en pro de los más desfavorecidos le ha valido estar nominado para el Nobel de la Paz.






Aunque aquí lo que priva son las burgers como ésta espectacular y sabrosa de otro gran y televisivo cocinero.



Además de ver hoteles y comer bien a Las Vegas también se va para asistir a los mejores espectáculos o conciertos. Nosotros fuimos a ver Love del Cirque du Soleil basado en la obra de los Beatles.




Y a un concierto de un clásico setentero como es Rod Stewart. Una vieja gloria (fue lo único destacable que pudimos pillar para esos días) que no está para muchos trotes pero que todavía mantiene la pose de estrella del rock.



A mí lo que más me entusiasmó de Las Vegas fue la calle Fremont en el downtown, nada que ver con el glamour del Strip y sus hoteles. Fremont es otro mundo. Allí te puedes encontrar lo más cutre y lo más auténtico. Allí se abrieron los primeros casinos y los primeros hoteles. Allí encontrarás la pantalla led más grande del mundo que cubre, a modo de dosel, toda la calle, la Fremont Street Experience que ofrece un espectáculo fabuloso de luz y sonido. Y por debajo de la pantalla, una tirolina por si no había suficiente.


Allí también encontrareis al famoso vaquero de neón, Vegas Vic, al que habréis visto en alguna película o vídeo.



Conciertos gratuitos, personajes de lo más estrafalario, neones, stripers, inconfundible olor a marihuana, alcohol y juego ... ¡Las Vegas en estado puro!






Por supuesto que a Las Vegas también se va para jugar y perder dinero en sus casinos. En ellos se puede fumar y te dan las bebidas gratis. Y para que pierdas la noción del tiempo no verás ni una ventana. 



Y por último, a Las Vegas hay gente que va a casarse, legalmente o en plan "fake". Un montón de capillas están a tu disposición las 24h. del día. Los hay que lo hacen disfrazados en plan Elvis y Marilyn, como estos locos ...




Y con el icónico cartel de Las Vegas me despido ...



... lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas ...
Y allí se quedó.
Adéu.

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