Tercera entrega de la "Trilogía Otoño-Fluvial". Hoy será el río Júcar nuestro protagonista. Un Júcar que, recién entrado en tierras valencianas, dibuja un espectacular cañón que recorreremos por un aéreo camino en una ruta de ida y vuelta. La estrella será, además del río, el propio camino y la historia de su existencia. Echemos mano pues de esa historia que paso a contaros a modo de introducción ...
Retrocedemos en el tiempo y nos vamos al año 1907 cuando la sociedad Hidroeléctrica Ibérica, de capital vizcaíno, constituye la Sociedad Hidroeléctrica Española que adquiere los derechos que tenía un concesionario (algo propio de la época) sobre el salto del Molinar en tierras albaceteñas (cerca de la población de Villa de Ves) . El objetivo era construir allí una central hidroeléctrica para suministrar energía a Madrid (a su tranvía y a empresas como la cervecera del Águila) y a Valencia. Posteriormente se llevó incluso a Alcoi y Cartagena. La central funcionó hasta 1952 cuando decidieron construir allí una presa y conducir el agua hasta el Cabriel en las inmediaciones de Cofrentes.
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| Embalse del Molinar (foto de National Geographic) |
Pues bien, esa conducción (de unos 16 kms.) es la responsable de que se construyera el espectacular camino que vamos a recorrer. Un camino tallado a golpe de pico, pala y barrenos que recorre a media altura las paredes del cañón que ha esculpido el Júcar camino del Mediterráneo. Unas espectaculares paredes de hasta 300 m. de altura que recorreremos a media altura por un vertiginoso camino que inevitablemente nos recordará, salvando las distancias, a clásicos como la Senda del Cares o incluso a un Ordesa en miniatura.
El camino, una vez localizado su inicio, no tiene pérdida y una vez alcancemos el final sólo tenemos dos opciones, volver por el mismo camino o bajar al río y regresar nadando. opción ésta recomendable para el verano. Llegar al punto de inicio puede resultar un poco farragoso. Habrá que llegar a Cofrentes y tomar la CV-439 como si fuéramos al Balneario de los Hervideros. Pasaremos el desvío al mismo y un poco más adelante tomaremos una pista asfaltada por la izquierda (Cartel Red Viaria Penva). Atentos unos kilómetros más y seguiremos por la derecha por el Camino de los Baños hasta que ya no se puede continuar y hay un pequeño aparcadero a la derecha. Un panel informativo indica que estamos en el inicio.
Pues a caminar toca. El comienzo es una amplia pista de tierra ...
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| Los Pijerriquios |
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| Al frente el peñasco del Sapo y la Sapa |
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| Casa de la Albolota |
... desde la que sólo hay que dejarse llevar y disfrutar de las vistas, tanto del río que pronto irá quedando encajonado más abajo, como de las enormes paredes que lo flanquean.
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| Tollo del Lobo |
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| Vistazo atrás al poco de comenzar |
El camino esculpido en la montaña atraviesa varios túneles.
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| Al frente el Pico del Águila |
A lo largo del recorrido veremos algunas construcciones relacionadas con esta magna obra.

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| Casas de los Baños |
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| Bajo las paredes del Pico del Águila |
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| ¡Bestial! ... ¿veis a J.Manuel) |
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| Rinconada del Cantalar |
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| Sin palabras |
Llega un tramo a partir del cual los desprendimientos han ido tapando el camino que se convierte en senda y habrá que andar con tiento.
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| Barranco de los Robles y Sierra del Boquerón en la ladera opuesta |
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| Imaginaros este tajo con agua |
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| Los últimos coletazos del otoño |
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| Peñas del Buitre |
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| Otras construcciones que servían de refugio a los trabajadores |

Llegamos a lo que será el último túnel ...
... traspasado el cual, el camino desaparece, se acaba. El río se abre paso en su punto más estrecho del cañón y ya no hay continuidad. En este punto buscamos un lugar entre las rocas para almorzar bajo el sol porque, no lo he dicho, pero hacía una buena rasca.
Después de almorzar el grupo se dividió en dos. Por un lado un grupo inició el regreso volviendo sobre sus pasos mientras otros nos aventuramos a bajar hasta el río.
Ojito porque la bajada es espectacular y vertiginosa entre grandes bloques y pedreras donde habrá que ir buscando los mejores pasos.
Una vez alcanzada la orilla podríamos tirarnos al agua y volver "navegando", no será por ganas, pero mejor dejarlo para el verano.
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| El estrecho aguas arriba camino de tierras manchegas |
Fotos de rigor y a remontar de nuevo hasta el camino.
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| Casi 100 m. de caída nos separan del río. |
Ya sólo queda volver y seguir disfrutando del cañón con nuevas vistas.
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| La nubecilla del centro es la de la central nuclear de Cofrentes |
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| El Sapo y la Sapa |
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| Por ahí abajo hay un azud y un punto de paso a la orilla opuesta por donde va el PR-CV 219 |
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| El Sapo y la Sapa desde el inicio-final de nuestra ruta |
Una ruta sencilla, si nos olvidamos de bajar al río, con espectaculares vistas que nos han dejado maravillados. Y si os atrevéis podéis volver a nado los 5 kms de vuelta por el Júcar ... eso sí, mejor dejarlo para el verano y con neopreno.
Adéu.