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lunes, 23 de enero de 2012

JAVALAMBRE BIS (21/01/2012)

Una jornada invernal para disfrutar, montañera como pocas, bella y dura.
Dureza incrementada por la nieve, presente en toda la ruta. Y nosotros que pensábamos que, con un poco de suerte, pillaríamos algún rodal de la nieve caída entre semana...Ya lo creo que la pisamos, ya...Solamente durante 18kms, jejejeje. Y en algunos tramos hasta las rodillas.
Ale! abrigarse bien, que comenzamos...
Con los primeros rayos de sol apareciendo por nuestras espaldas llegamos a Sarrión. Temperatura exterior 0ºC. Podría ser peor. Nos encaminamos al Polaco Pescater. Aparece la nieve en la carretera. Abrimos huella sin problemas. Suerte de ir en un único coche, 4x4. La vuelta será otro cantar, pero no adelantemos acontecimientos...
El Polaco... helado, como deben estar sus paisanos centroeuropeos.

El Polaco helado

Dejamos el coche al cobijo de una bella sabina. Nos tapamos hasta las cejas y a la vista del blanco paisaje todo hace presagiar que nieve va a haber. Ya lo creo que sí. Comenzamos a andar por la pista de en medio en ligero ascenso. Pronto estamos junto a los paneles informativos de las trincheras y demás fortificaciones del barranco de la Hoz. Como ya las conocíamos las ignoramos y seguimos hasta los corrales de la Laguna.
Corral de la Laguna

Los atravesamos y seguimos por la pista en ligero descenso. Al poco desechamos un cruce a la derecha (nos llevaría a la fuente del Enebro, también conocida). Seguimos bajando hasta el siguiente cruce que tomamos a la izquierda. Cruzamos el barranco de la Hoz para seguir por la pista de la Sierra. Ni que decir tiene que la pista es una alfombra de nieve. Por momentos el grosor de la blanca capa va aumentando y cuesta ir abriendo huella. Cierto es que en la ingrata faena de ir delante hincando las botas y marcando el camino, nadie se escaqueó. Todos pusimos de nuestra parte.
Conforme vamos subiendo las vistas ganan en belleza. A nuestra derecha y a lo lejos divisamos los corrales de Redón con el ganado ramoneando a su alrededor. Las terrazas de cultivo cubiertas de nieve nos dejan una bonita postal.

Corrales de Redón

Aparece ante nosotros un precioso vallecillo. Allí se abre el barranco de la Zarzuela con su fuente, su abrevadero y su corral. Un buen lugar para reponer fuerzas si no fuera por un molesto y gélido viento que hizo acto de presencia. La fuente estaba helada y el abrevadero parecía una estrecha pista de patinaje, como pudo comprobar Toni.



Fuente de la Zarzuela

Decidimos remontar la ladera de enfrente, ya dominada por la presencia del Javalambre Bis, buscando una mejor ubicación para almorzar. Un enebro de buen porte nos protegió del viento. Faltó el vino pero no el café calentito de Rafa que nos reconfortó un montón. Y menos mal porque la subida al Javalambre Bis iba a ser  durilla. Mejor le quito el diminutivo. Dura, dura (Dura Bis).
El nombre de Javalambre Bis tiene su aquel (desconozco quién lo bautizó). Debe de ser para diferenciarlo de su hermano gemelo, vendido a la civilización y colonizado por antenas y remontes para disfrute de los amantes del esquí. El Bis permanece salvaje, intacto, tan solo marcado por el vértice geodésico que culmina su cima.
Pues a él que nos dirigimos. Alcanzamos primero un colladito a sus pies con algunos mojones semicubiertos por la nieve. A partir de ahí, y sabiendo el objetivo, cada uno buscó la subida más cómoda. La nieve tan pronto era dura y compacta como blanda que te hacía hincar las piernas hasta las rodillas. Tan pronto ocultaba rocas como camuflaba cojines de monja o sabinas rastreras. Era una lotería. Y así, poco a poco, fuimos superando el desnivel. Fue un alivio encontrar, casi en la cima, una pedrera sin nieve; antesala de la cumbre.
Las vistas desde lo alto fueron lo mejor del día. Lástima del fuerte viento que nos helaba hasta la médula.
Enfrente apareció el hermano gemelo con sus antenas y los remontes en plena actividad. Aquí, sin embargo, reinaba la paz y el silencio (bueno solamente se oía el rugir del cierzo).

En el Javalambre Bis (al fondo el hermano con las antenas)

Fotos de rigor. La de grupo costó lo suyo con la amenaza de congelación de los dedos de J.Manuel.

Panorámica desde el Javalambre Bis
Los 5 en la cima aguantando la gélida ventolera (by J.Manuel)

Como apetecer no apetecía mucho, no permanecimos más tiempo en este congelador y raudos y veloces descendimos con el barranco de la Dehesa a la vista. Y para allí que fuimos.
El barranco nos recibió con nieve hasta las rodillas.

Rafa bajando del Javalambre Bis

Hubo quien aprovechó esta almohada para hacer la croqueta.

Rafa y su intento de croqueta

El barranco con su vestido blanco era realmente bonito.


Barranco de la Dehesa
Y así continuamos bajando poco a poco hasta que se abre a la altura del corral de Santiago. Aquí los campos de cereal acumulaban dos palmos de nieve, aunque la imagen de los 5 caminando por ellos era realmente preciosa.

A la altura del corral de Santiago
Nos volvimos a encajonar en el siguiente barranco, el del Tajo. Aquí la vegetación espinosa de los rosales silvestres y las zarzas, combinada con la persistente capa de nieve hizo más dificultosa, si cabe, la  marcha. Pasamos junto a la fuente y abrevadero del mismo nombre, helada por supuesto. Y en los abrigos rocosos próximos nos encontramos con una paridera (recuerdo los relatos y anécdotas de Pascual Paricio, que nos guió por estos lares en una anterior visita).


Arriba Vicente y J.Manuel, abajo Toni en el abrevadero helado de la fuente del Tajo
En la confluencia de este barranco con el de la Hoz nace una senda por la ladera izquierda que nos elevará hasta los corrales de la Laguna de nuevo. Este fue el tramo con menos nieve.
Una vez en la pista pronto llegamos al Polaco Pescater que seguía, como no, helado.
Unas chuches y unas galletitas y al coche.
El regreso hasta Sarrión fue otro cantar. El paso de algunos vehículos había compactado la nieve convirtiéndola ,con estas temperaturas, en hielo. Verdaderas placas de hielo, más persistentes en las umbrías. Esto hizo que, a pesar de la precaución, el coche me patinara. Fue imposible controlarlo y ,por suerte o milagro, impactamos contra la pared de roca de la derecha. A la izquierda nos esperaba una caída importante hasta el barranco. El coche giró 180º y pude detenerlo. A partir de ahí y gracias a la colaboración de mis compañeros (ni ellos podían mantener el equilibrio fuera) poco a poco fuimos evitando el hielo y pudimos regresar hasta el pueblo. En fin, lo que podía haber acabado en tragedia quedó en un buen susto. Podemos contarlo.

Faena para el chapista
Agradezco profundamente a Vicente, Rafa, J.Manuel y Toni su esfuerzo por guiarme para salir de esa trampa helada.
Después de esta experiencia solo puedo recomendaros mucha precaución. No os olvidéis de las cadenas. La carretera puede resultar mucho más peligrosa que la montaña. Sobre todo en invierno.
En fin, una más para contar.
La próxima semana tenemos una cita con nuestro viejo compañero...el GR-7. Allí estaré para contarlo.
Adeu.