martes, 19 de noviembre de 2013

CHERA - PICO ROPÉ - CUEVAS DE LA GARITA (16/11/2013)

Se acabó el veroño.
Así, como quien no quiere la cosa. Llegó el frío y, con él, las primeras nieves.
Y para celebrarlo nos fuimos, Lorena y yo, a Chera.
Los pronósticos climatológicos no eran nada halagüeños. Lluvia, frío y posibilidad de nieve en la zona.
Lo de la posibilidad se convirtió en realidad ya desde el viaje de ida. Las cumbres de la sierra de Malacara, en Buñol, se despertaban cubiertas de un espectacular manto blanco. La caída de las temperaturas era más que patente. Al llegar a Chera 1ºC. Las primeras luces de la mañana apenas traspasaban el plomizo cielo. Tocaba abrigarse bien antes de la partida.
Una ruta clásica y en mi caso, de las "pendientes". Un buen día para tacharla de la lista.
Una circular que nos sube hasta el Pico Ropé (1.140 m.) y nos devuelve a Chera tras la visita al espectacular paraje de las Cuevas de la Garita o las Chorreras. Todo enclavado dentro del Parque Natural de Chera-Sot de Chera.
La subida la haremos por el PR-CV 101 (Ruta de los Tres Picos) cuyo inicio encontraremos junto a la Fuente del Barrio.


Salimos de la población por la calle de la Fuente con la vista puesta hacia la sierra.



La pista cementada pasa a ser de tierra cuando dejamos atrás las últimas casas del pueblo.
Vamos subiendo por la pista siguiendo en todo momento las marcas del PR.



El morro del Ropé nos saluda
Pista que dejaremos a la altura de la fuente de la Arcolla y su abrevadero (sin agua).



Allí el PR se transforma en senda.
Llevamos ahora el barranco a nuestra izquierda escoltado por las paredes rocosas de la sierra Picochera donde se aprecian unas balmas, corralizas para los lugareños, refugio para el ganado.


Vista atrás con Chera y la sierra del Burgal
Conforme seguimos subiendo la pendiente se agudiza y la senda se estrecha. Ya tenemos a tiro los primeros y curiosos riscos del Pico Ropé, cuya cima alcanzamos tras superarlos.


Sin la protección del barranco y sus laderas el gélido viento nos dio la bienvenida en forma de bofetón al alcanzar la loma cimera.
Caseta forestal, vértice geodésico y cantiles protegidos con una valla de madera dominan la cima.



Y una pequeña construcción a modo de almacén o garaje que nos sirvió de refugio para almorzar a resguardo del frío.
Preciosas las vistas de la sierra del Burgal tapizada de blanco y la depresión tectónica de Chera.



La vista se alargaba hasta alcanzar el Camp del Turia y con un poco de imaginación, dada la poca visibilidad, hasta el mar.


Unas risas fue el posar para la foto de dúo. Entre la ventolera y el frío no hubo forma de hacerla con las mejores vistas.

¡Ay que no llego!

Aquí más fácil
El cielo venía desde el oeste más plomizo y oscuro si cabe. De modo que no tardamos mucho en abandonar el lugar y seguir por la pista hacia las lomas de Ropé y del Rebollo, pasando por la Majada de los Borregos.


La nieve que esperaba y no encontré en la cima apareció en este tramo. Primero como aguanieve y poco a poco se fue cogiendo hasta convertirse en una buena nevada en toda regla.


Hubo que echar mano de las chaquetas y ponerse hasta la cuarta capa de ropa para protegerse de la ventisca.
La nieve siempre da alegría y ver caer esos copos todavía más. Imaginaos eso en una persona que nunca lo había presenciado como es el caso de Lorena. Su sonrisa y su cara de felicidad lo decían todo.
Al final fue como un regalo.

                 

Dejamos las lomas de la sierra en un cruce de pistas con cartel indicador. Abandonamos el PR para bajar hacia Chera por el barranco del Agua. Hay un poste indicativo de Chera por el Repetidor.



Bajamos por el camino mientras continúa la nevada. Llegamos a un rellano con un comedero-cebador de aves (el puesto de tiro no estaría muy lejos) donde abandonamos la pista para continuar por la izquierda y seguir junto al barranco.




Una bonita senda entre pinos y carrascas.


La nieve da una tregua y pronto pasa a chirimiri.
La senda desemboca en una pista junto a un pozo desde donde se encauza el agua en una pequeña acequia.


Seguimos por ella por la derecha. Hemos enlazado con el SL-CV 131 o sendero del Barranco del Agua (homologado en 2011). Aquí el barranco se vuelve más frondoso y aparece una espectacular vegetación de ribera con bonitos chopos luciendo sus otoñales colores.




Ya casi en el llano aparecen los bancales cultivados con las casas del Barrio de Arriba de Chera enfrente.
La ligera llovizna ya hace rato que desapareció y luce un sol que es de agradecer. El efímero anticipo invernal da paso al otoño con mayúsculas. Incluso se ha esfumado el tenue manto blanco de la sierra del Burgal, delante de nosotros.



Un par de cruces de pistas que siempre tomaremos hacia la derecha nos acercarán hasta las Cuevas de la Garita, el Chorrero para los lugareños. Un paraje que vale un capítulo aparte y justifica sobradamente la visita.

Las Cuevas de la Garita bajo el  Castillo y el Pico de las Nieves


Se trata de una maravilla geológica fruto de la actividad del agua, el CO2, la roca caliza, la capa vegetal y la acción bacteriana. El resultado es este entramado de cuevas llamado toscas o travertinos.


Vistas desde dentro
Se puede recorrer la zona a través de caminos protegidos con barandillas de madera y atravesados por puentes.



Una bonita cascada centra la atención y nos podemos imaginar cuán exuberante estará en época de lluvias.


 Orellas de ratolí ( Sarcocapnos saetabensis) un endemismo valenciano aunque también se localiza en Murcia y Albacete


No nos dejamos ni un rincón por pisar. Sin duda un lugar mágico.



Nos despedimos del lugar siguiendo el camino por el lado contrario al de nuestra entrada.



Una pista asfaltada toma el relevo y giramos a la izquierda de vuelta a Chera. Estamos de nuevo en el PR-CV 101.


Antes de llegar al pueblo nos detenemos ante las ruinas de la Casa del Conde (... de Gestalgar S.XVII) en pie hasta el año 1.955 y  la Casa del Señorito (ésta del S.XX hoy en día Restaurante Casa del Pino).

La Casa del Señorito

La Casa del Conde


Un rápido callejeo por el pueblo hasta la Fuente del Barrio y de regreso a casa, ahora por Sot de Chera, Chulilla y sus increíbles parajes. La carretera es estrecha pero está en perfectas condiciones.
Una estupenda jornada con la nieve como invitada de lujo que le dio un toque muy, muy especial.
Adéu.





miércoles, 13 de noviembre de 2013

LA DROVA - PENYA NEGRA - MONDÚVER - PUNTAL DE LA DROVA - BARX (09/11/2013)

Como dicen en mi pueblo: "¡Odo qué ruta!".
Un tres en uno en toda regla por el macizo del Mondúver. Tres cimas, un bonito cresteo, interesantes trepadas y una interminable (tanto es así que se me atragantó) bajada hasta Barx.
Volvemos a la Safor.
Espectacular mañana sabatina de este prolongado "veroño".
Nos vamos a La Drova, antiguo caserío pastoril en zona de tránsito entre la Valldigna, Barx y Gandía, después zona de reposo y curación para los monjes del monasterio de Santa María y en la época actual conjunto residencial de veraneo. El valle donde se encuentra da para ello. Buen clima y abundantes fuentes entre las sierras del Mondúver al este y la del Buixcarró al oeste.
Partimos desde la Font de la Drova.


Tomamos por la izquierda el bonito camino que se encuentra a sus espaldas hacia Les Basses.


Es la Cañada Real de Castilla, aquí coincidente con el PR-CV 60.


La inconfundible cima del Mondúver a la vista
Cruzamos la carretera CV-675 junto al Centro de Interpretación del Paratge Natural Municipal Parpalló-Borrell.


Vistas hacia el norte con el Tossal de la Caldereta a la izquierda, el del Tramús a la derecha,
al fondo el Molló de la Creu y más al fondo el Montgó
Continuamos por la pista que comienza a elevarse por las faldas del Mondúver.



Nos salimos de ella en una curva cerrada hacia la izquierda para adentrarnos en un barranquillo que pasa junto a la Font del Parpalló (sin agua y con depósito bien cerrado).



Volvemos a la pista tras el atajo. Un poco más arriba se encuentra la famosa cueva del Parpalló (BIC) protegida por una valla. Nosotros continuaremos por la pista. Las vistas mejoran con la altura. Arriba, los farallones rocosos del Mondúver nos ofrecen atractivas formas como la de esta gran ventana:


Desechamos la pista que continúa hacia la Font del Garrofer y giramos a la izquierda por lo que ya es una bonita senda hasta el Coll de la Rafela con su refugio en la roca.



Ante nosotros el radiante Mare Nostrum y la costa de la Safor. ¡Hay que ver lo que me enamora la combinación montaña-mar!.
Un primer alto en el camino antes de atacar la primera tachuela de la jornada.
A nuestra derecha tenemos la Penya Negra, una montañita al lado del coloso. Al menos es lo que parecía hasta que llegas a su base. Desde el collado seguimos la senda por la derecha que va rodeando la Penya hacia el sureste.
La cara norte parece bastante inaccesible si no eres escalador. En un momento dado la senda parece bifurcarse y tomamos la que, de momento, sube por la derecha. Digo de momento porque acaba difuminándose y optamos por atacar los últimos metros a la trocha. Pero ojito porque hay que buscar el mejor paso posible entre las rocas y pelearse con el matorral de brezo, romeros, lentiscos, esparragueras y coscoja.



Alguna trepadita chula y ya alcanzamos la cima y su mojón.

El Monndúver desde la Penya Negra
Las vistas ganan un punto más. La costa se alarga hasta el Montgó por un lado y todo el golfo de Valencia por el otro. La sierras próximas de la Falconera y Buixcarró, el fértil valle de la Marxuquera.

El valle de la Drova y la serra del Buixcarró



En primer término la serra Falconera y la ciudad de Gandía, detrás la serra de Segària y  al fondo el Montgó
Una gozada para los sentidos. La bajada la hacemos destrepando por la cara sur que parece más accesible. La vamos rodeando hacia el este hasta reencontrarnos con el sendero que nos devuelve al Coll de Rafela. Ha valido la pena, sin duda.


La impresionante Penya Negra
Desde el collado dirigimos nuestra mirada y nuestros pasos hacia las sendas que se dibujan en la ladera del Mondúver cuyas antenas asoman tras la antecima. Queda un buen repecho hasta su cima y alguno empieza a mirar el reloj bajo el influjo de los ácidos estomacales que reclaman más madera. De modo que les haremos caso no sea que la locomotora se pare.


Una vez apaciguados seguimos el ascenso, ahora aderezado con otra pequeña trepada hasta enlazar con el PR-CV 153 proveniente de Xeresa.
Ya tenemos el bosque de antenas a tiro.



El lugar está bastante animado a esas horas de la mañana y como atractivo, lo que se dice atractivo, es más bien poco, desalojamos el lugar después de inmortalizarlo.

Cima del Mondúver (841 m.)

Bonito (es un decir) ejemplar de Antennus monduveriensis
Bajamos cómodamente por la pista cementada, ahora PR-CV 51 proveniente de Tavernes de Valldigna hasta el collado de les Bigues.

De frente, lo que nos queda


Allí sale una variante de este PR que recorre el cordal de la sierra en dirección norte.


Interesante recorrido a pesar de que todavía y desgraciadamente destacan las laderas quemadas tras el devastador incendio de 2006. Aunque, aquí sí, ya aparecen los brotes verdes.

Dejamos atrás el Mondúver



Tras perder un poco de altura, una pala indicadora nos señala el camino a seguir. Vamos hacia el Puntal de la Drova o de la Font Nova.
Otro cartel más adelante nos ofrece la posibilidad de retornar a la cresta con alguna que otra trepada más.

No hay duda
Y allá que vamos.




Un mojón nos indica la cima del Puntal.

Puntal de la Drova
A partir de ahí iremos de bajada.
Por delante lo que podía haber sido la cuarta tachuela del día, el Penyalba.

Hacia el Penyalba
Llegamos al collado previo a su ascenso pero no la subimos (algunos de mis compis ya lo habían hecho en anterior ocasión), entre otras cosas porque el reloj se nos echaba encima y quedaba un buen descenso hasta Barx. De modo que tomamos las de Villadiego y seguimos de bajada, ahora en dirección Cova de les Mallaetes - Barx.



Vamos rodeando el macizo, ahora por el norte.


Desde el Coll del Penyalba y el Pic de les Áligues obtenemos buenas vistas de toda la Valldigna, con Simat y el Monasterio de Santa María, Benifairó, Tavernes, Les Creus y la Serra de Corbera.

Simat, Benifairó y la serra de Corbera

Simat y el Monasterio de Santa María de la Valldigna
Del pronunciado descenso sólo se libran esas vistas y el paso junto a la Cova de les Mallaetes, también vallada.


Hay tramos en los que la vegetación invade la senda y la hace más farragosa.
Al final desechamos otro desvío hacia la Font del Cirer y Simat.

Último desvío
Giramos en dirección a Barx, cuyo valle vuelve a aparecer para nuestro gozo. Una vez en el pueblo nos refrescamos en la Font del Racó antes de salir del mismo  todavía por el PR-CV 51 en dirección a La Drova.



Entre las parcelas y los chalets llegamos al carrer de la Font, nuestro fin de etapa. Había ganas. Refrescante fuente y relajantes estiramientos antes de volver a casa. Por hoy ya ha estado bien. Una ruta montañera, montañera. Y en mi caso, hoy no ha sido uno de mis mejores días, físicamente hablando. Por lo demás, todo un espectáculo de ruta.

En la Penya Negra con el Mondúver detrás (by J.Manuel)
Adéu.